El modelo de la firma coreana es una auténtica cámara de fotos con móvil incorporado. Desde luego es un terminal de un peso y tamaño superior a la media ya que su construcción metálica lo convierte en un objeto robusto y de aparente solidez
La mayor ventaja del Samsung SGH S-800 es el considerable espacio dedicado a la óptica, que no sólo ayuda a generar unas instantáneas de gran calidad, sino que permite disponer de un zoom óptico de tres aumentos y un eficaz sistema de auto enfoque.
Las opciones de control fotográfico nos permiten manejar una serie de parámetros básicos suficientes como para adecuar la configuración de la cámara a las circunstancias de la toma, e incluyen elementos tan propios de cámaras fotográficas «de verdad» como la parrilla para ayudar a componer correctamente la escena. Destaca el modo macro, con el que lograr interesantes resultados gracias a la escasa profundidad de campo que nos da el grupo óptico en su focal máxima.
Quizás contraste su notable funcionamiento como cámara fotográfica con su no tan espectacular uso como teléfono móvil, con unos menús un tanto complejos y poco estéticos. Por el contrario, el funcionamiento del terminal es muy rápido en todo momento y no le falta de nada. Una opción excelente si pasamos por alto el considerable tamaño del teléfono.
Características:
Cámara de 5 Mpíxeles, zoom óptico de tres aumentos, autofocus, flash de xenon y control manual del ISO 50-400
Lo mejor:
Su extraordinaria calidad de imagen y la versatilidad que aporta el zoom óptico de tres aumentos permiten que podamos prescindir de portar otra cámara aparte de la propia del terminal
Lo peor:
Es un dispositivo considerablemente voluminoso, aunque de buena construcción. La interfaz, si bien es rápida y completa, está algunos pasos por detrás de los de sus rivales y parece antigua
Precio:
519 euros
Valoración:
8,5
Calidad/precio:
9,2