Desde mi punto de vista, la llegada de Internet ha puesto en la palma de nuestra mano un sinfín de posibilidades: el acceso a una cantidad ingente de información, la capacidad de realizar compras y trámites legales sin movernos de casa, etcétera. Sin embargo, también acarrea numerosos peligros. Y es en este ámbito en el que se enmarca mi consulta
Soy una persona de mediana edad que utiliza ordenadores desde hace más de 25 años. Aunque no me considero ningún experto en informática, mi dilatada experiencia sí me permite desenvolverme con soltura al emplear diferentes sistemas operativos, como Windows o ciertas distribuciones Linux.
Me gustaría mucho saber si, en vuestra opinión basada en la experiencia, resulta estrictamente necesario que instale un software antivirus en mis ordenadores o, mejor aún, cualquier suite de seguridad de las que vienen lanzando los distintos fabricantes desde hace ya algún tiempo.
Recuerdo que hace alrededor de 15 años lo peor que me podía pasar (y, de hecho, puedo decir que alguna vez me pasó) era que un amigo me prestase una aplicación infectada en disquetes, en cambio, hoy en día estoy continuamente conectado a la Red, y soy consiciente de que es una fuente importante de amenazas. Me gustaría conocer vuestra opinión al respecto, si es posible, libre de todo pensamiento «políticamente correcto».
PCA responde:
Creemos que la mejor forma de responderte, como dices, es hablarte de nuestra propia experiencia, de lo que hacemos los técnicos del Laboratorio de PC Actual con nuestros propios ordenadores. Tienes razón cuando afirmas que Internet es una fuente de posibilidades casi infinitas y que también acarrea algunos peligros, pero no es menos cierto que la mejor protección es la información. No hay por qué tener miedo si uno es consciente de lo que debe hacer para estar protegido al realizar una transacción electrónica, enviar un mensaje de correo o, simplemente, navegar a través de la Red.
Por eso, seremos muy claros, como nos pides: según nuestra opinión y experiencia es aconsejable instalar un antivirus, pero no imprescindible. Casi ningún técnico de PC Actual tiene un antivirus instalado en sus equipos domésticos, pese a que todos ellos están conectados a Internet. Y apenas hemos tenido problemas con los virus.
La razón de nuestra decisión estriba en que todos los antivirus acaparan una cantidad de recursos en absoluto despreciable cuando se ejecutan en segundo plano, y la mayor parte de nosotros prefiere dedicar esos recursos a otras aplicaciones. Eso sí, para velar por la seguridad de nuestros equipos hay una serie de consejos esenciales que respetamos a pies juntillas y a los que te recomendamos que prestes atención si finalmente decides prescindir de tu antivirus.
El primero de ellos consiste en instalar inmediatamente todas las actualizaciones y parches de seguridad disponibles para el sistema operativo (por fortuna, las últimas versiones de Windows lo hacen de forma automática). Además, tenemos mucho cuidado con todo lo que instalamos en nuestros PC. Por supuesto, es esencial en este ámbito utilizar un buen cortafuegos (el incorporado en Windows XP y Vista es más que suficiente).
Por otra parte, eliminamos directamente cualquier correo sospechoso de transportar controles ActiveX (como, por ejemplo, aquellos que proceden de remitentes desconocidos y los que en el campo Asunto delatan algo extraño) y tampoco visitamos páginas web sospechosas. Aun así, con frecuencia ejecutamos una herramienta antispyware para estar lo mejor protegidos posible ante el pernicioso malware (al menos una vez por semana).
¿Opciones? Tienes muchas gratuitas, pero éstas son dos de nuestras favoritas: la herramienta de eliminación de software malintencionado de Microsoft (la versión de mayo es Windows-KB890830-V1.41 y puede descargarse desde www.microsoft.es) y AntiSpyware 2008 (http://antispyware.com). Esta última la encontrarás también en el DVD Actual de este mes.
Un último consejo: si alguno de tus equipos forma parte de una red a la que están conectadas máquinas que no gestionas tú, ten cuidado con las carpetas compartidas. Facilitan la propagación de algunos virus. En este contexto, nosotros las compartimos únicamente cuando es necesario y durante el mínimo tiempo posible.
Contenido relacionado: