Polaroid ha tratado de conservar su posición en la fotografía instantánea con esta impresora portátil, sin embargo, aquel que se acerque al dispositivo buscando calidad, debe saber que no ofrece un acabado de nota (colores sin brillo, líneas blancas o errores de definición)
Y es que, en realidad, éste no es el fin de esta propuesta, sino que su objetivo es ofrecer portabilidad e instantaneidad, y eso lo consigue.
Como hemos comprobado, obtener una impresión desde la cámara digital con el cable USB nos lleva 69 segundos, mientras que con el teléfono móvil y la conexión por tecnología Bluetooth alcanzamos los 41 segundos.
Las dimensiones de la impresora y su peso son adecuados para transportarla en una mochila o bolso, pero no en un bolsillo. Y el papel que utiliza tiene un tamaño pequeño (5 x 7,5 cm), aunque, eso sí, es autoadhesivo y resistente al agua, las manchas y las rasgaduras.
En definitiva, el valor de esta impresora radica en su portabilidad, no en su calidad, y se recomienda para usuarios que tengan el capricho de obtener una fotografía impresa al instante, por ejemplo, en una reunión de amigos.
Características:
Tecnología ZINK (Zero INK) (sin tinta). Dimensiones: 2,4 x 7,2 x 12 cm. Peso: 227 gramos. Conectores Bluetooth, OPP y USB 2.0. Batería de iones de litio. Duración estimada de la batería: 15 copias por carga. Tiempo de impresión: 60 segundos por copia (según el fabricante)
Lo mejor:
Es un objeto de capricho que te permite obtener tus fotografías al instante y en cualquier lugar
Lo peor:
Las dimensiones de la impresora no son para llevarla en un bolsillo y el tamaño de las impresiones es sólo de 5 x 7,5 cm. La calidad deja bastante que desear
Precio:
129 euros
Valoración:
6
Calidad/precio:
6,5